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Comuniones

Sesión de comunión en exteriores en Sevilla: cómo es y cómo prepararla

31 de agosto de 2026
Sesión de comunión en exteriores en Sevilla: cómo es y cómo prepararla

Sesión de comunión en exteriores: un rato para jugar, no para posar

El día de la comunión va con prisa. Hay horario de misa, hay familia esperando, hay restaurante reservado y un niño al que le aprieta el traje desde por la mañana. Es un día bonito, pero no es un día para hacer fotos con calma.

Por eso la sesión de comunión se hace otro día. Sin reloj encima, sin invitados mirando, sin nadie diciendo "que llegamos tarde". Solo el niño o la niña, su familia y un rato al aire libre con buena luz.

Por qué al aire libre y no en un estudio

Durante años, la foto de comunión fue siempre la misma: un fondo liso, un foco, las manos juntas y la mirada al frente. Salían bien ejecutadas, pero podrían ser de cualquier niño, de cualquier año y de cualquier sitio.

En exteriores pasa otra cosa. El niño tiene espacio, puede moverse, puede correr, puede subirse a un muro. Y en cuanto se mueve, se olvida de que hay una cámara delante. Ahí es donde aparecen las fotos buenas: las que tienen su gesto de verdad, esa risa concreta que hace él y no otro.

No busco que un niño de nueve años parezca un adulto en miniatura. Busco que se parezca a sí mismo.

Eso no quiere decir que no haya nada preparado. Hay momentos más cuidados, retratos tranquilos, alguna foto con los padres o con los hermanos. Pero son la mitad de la sesión, no la sesión entera.

La luz natural es la que manda

Trabajo principalmente con luz natural, y eso condiciona una cosa importante: la hora.

Las mejores sesiones se hacen a última hora de la tarde, cuando el sol está bajo y la luz se vuelve cálida y suave. Es una luz que favorece la piel, que no obliga al niño a entrecerrar los ojos y que le da al blanco del traje o del vestido una textura que el mediodía destroza.

Por eso cuando reservamos la sesión no hablamos solo del día, hablamos de la hora. Y por eso conviene reservar con tiempo: solo hago una sesión al día desde marzo, y son veinte sesiones en total antes de las comuniones. Cuando se llenan, se llenan.

Cómo es una sesión, paso a paso

La sesión dura unos 45 minutos. Parece poco escrito, pero para un niño con traje es tiempo de sobra, y es justo antes de que empiece a cansarse.

Los primeros minutos son para romper el hielo. Nadie hace buenas fotos de un niño que acaba de conocerte. Hablamos, damos una vuelta, se acostumbra a la cámara. Yo empiezo a disparar enseguida, aunque parezca que todavía no estamos haciendo nada.

Después nos movemos. Cambiamos de sitio dos o tres veces dentro de la misma localización, buscando fondos distintos y ángulos de luz distintos. Caminar entre sitio y sitio ya da fotos.

En medio metemos el juego. Correr, saltar, girar, tirar hojas al aire, lo que se preste ese día. Es la parte que ellos recuerdan y donde salen las expresiones que no se pueden pedir.

Al final, los retratos tranquilos. Cuando ya está suelto y confiado es cuando se puede hacer el retrato serio, el que va a acabar enmarcado en casa de la abuela. En ese orden, no al revés.

Y si viene la familia, unas fotos juntos. Con los padres, con los hermanos, con los abuelos si se animan.

Qué recibes después

De la sesión salen alrededor de cien fotografías editadas, en alta resolución y listas para imprimir en cualquier tamaño. Se entregan en una galería privada online desde la que se descargan directamente.

A partir de ahí, cada familia decide hasta dónde quiere llegar:

Los álbumes se maquetan después, con una galería de selección aparte, así que no hay que decidir nada el día de la sesión.

Cinco cosas que ayudan a que salga bien

Reserva la hora, no solo el día. Si la sesión es a las siete de la tarde y llegáis a las siete y media, la luz buena ya se ha ido. No se recupera.

Que merienden antes. Un niño con hambre no colabora. Un niño que acaba de merendar, sí.

No ensayéis poses en casa. Es lo que peor funciona. Llegan con una sonrisa aprendida que se les nota a un kilómetro y cuesta trabajo quitársela.

Dejad que se ensucie un poco. El traje aguanta más de lo que parece, y las mejores fotos casi nunca se hacen de pie y quieto. Si viene el miedo a la mancha, viene también la rigidez.

No le pidáis que se porte bien delante de mí. En cuanto un niño entiende que la sesión es una prueba que tiene que aprobar, se acabó. Si entiende que es un rato de jugar con la ropa buena puesta, funciona solo.

Y una más para los padres: no hace falta que estéis todo el rato animando desde detrás. Suele funcionar mejor que os retiréis un poco y me dejéis a mí llevar la conversación con él.

Dónde trabajo

Hago las sesiones en Coria del Río y La Puebla del Río, y también en Sevilla capital y alrededores. Conozco bien las localizaciones de la zona: cómo entra la luz en cada una según el mes, a qué hora deja de servir, cuáles se llenan de gente los fines de semana y cuáles no.

Eso no es un detalle menor. Media sesión buena es saber dónde ponerse.

Reserva de fecha

Las sesiones empiezan en marzo y van una por día hasta las comuniones. Después sigo haciendo sesiones sin límite de agenda hasta el 15 de junio, cuando cierro la campaña.

Si tu hijo o tu hija hace la comunión y quieres ver reportajes completos o consultar fechas libres, escríbeme sin compromiso. Te cuento las opciones y buscamos el día y la hora que mejor os venga.

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