Las fotos de comunión que no pueden faltar (y cómo organizarlas)
El día de la comunión pasa muy rápido. Entre la misa, la foto de la puerta, los invitados y la comida, es fácil que se escapen momentos que después echas de menos. Por eso conviene tenerlos pensados de antemano.
Antes de la misa
Los preparativos son uno de los momentos más bonitos y más olvidados: el niño vistiéndose, los zapatos, el peinado, la familia reunida en casa. Son fotos cercanas, sin prisas, que luego emocionan mucho.
La misa y la entrada
Lo ideal es avisar al fotógrafo del horario exacto y de si está permitido fotografiar durante la celebración. Muchas parroquias limitan el uso de flash, así que la luz natural de las vidrieras suele dar muy buenos resultados.
Después de la ceremonia
La salida de la iglesia, los abrazos con los abuelos y la foto de grupo con los padrinos son momentos que siempre se piden. Piensa también en un rato para la foto individual del niño, con calma y sin público alrededor.
Cómo organizarlo
Escribe una lista de cinco o seis fotos que no pueden faltar y compártela con el fotógrafo. Con eso, el día se organiza solo y tú puedes disfrutar en lugar de estar pendiente de qué falta.
